La Disciplina De Sumisión

Cuando yo era más joven en el cristianismo, usábamos un refrán que decía: “Dios dijo que fuéramos mansos, pero no mensos”, refiriéndose a la agresividad o el carácter de nosotros, para que no demostráramos ser bobos. Teníamos que ser listos. En la sociedad en que me crie teníamos que ser agresivos y siempre estar a la expectativa (defensiva) para que no nos cogieran de bobos. Era un medio de justificación de algunas acciones que hacíamos, fueran buenas o malas. Por eso la disciplina del silencio (que es útil en con la disciplina de la sumisión) (Foster, 1988) no cuadra en una sociedad impulsiva. Pero tenemos que ser obedientes a Jesús según Marcos 8.34 (Foster, 1988) y la disciplina de la sumisión nos ayuda a cumplir con las palabras de Jesús.

Por esto renunciar a nuestros propios derechos (Foster, 1988) estaría fuera de principios de nuestra crianza y la sociedad, incluyendo nuestras familias, nos atacaría poniéndonos en categorías de bobos. Esto nos trae un conflicto emocional, interno que necesitamos vencer. Por esto la práctica de las otras disciplinas nos ayuda a reflexionar de nosotros para dar los valores o peso al reino de Dios y que podamos ser sumisos. La clave está en que podamos ser sumisos en todas las formas de la vida humana, que constituye la base de la enseñanza de las epístolas del Nuevo testamento (Foster, 1988).

El problema es establecer el balance y conocer los límites de la sumisión, aunque es difícil definir los límites de la sumisión (Foster, 1988). La clave está en someternos más a través de las otras disciplinas a través del Espíritu Santo, para tener una negación por amor a otros como Jesús lo hizo (Foster, 1988). Foster, R. (1988) nos da unos actos muy buenos que necesitamos practicar en la sumisión y que necesitamos considerar a través del Espíritu.

Personalmente entiendo que en la sumisión rompemos prejuicios personales y sociales en nuestras vidas. Por ejemplo, uno de los actos de sumisión (al mundo) nos enseña que seamos miembros responsables de un mundo que cada vez es más irresponsable (Foster, 1988). ¿Cuántos recogemos un papel del piso que nosotros no hemos arrojado al suelo? La sumisión me enseña a ser más humano para abrir a mis ojos a los que me rodean y ayudar a suplir la necesidad de ellos. Me ayuda a mirar el presente y el futuro. Esta disciplina me enseña que la sumisión es más amplia de lo que creía y específicamente como la presenta Foster, R. (1988) en los actos de sumisión. Más aun cuando Rivera, R. A. (2008) escribe de la ecología y de la exhortaciones del cuidado pastoral. No puedo limitarme a unas áreas solamente. Si me limito a unas áreas de mi vida, me limito yo mismo de los que Dios quiere hacer en mi vida para el beneficio de su Reino en el mundo.

Referencias

Foster, R. (1988). Celebración de la disciplina: Hacia una vida spiritual más profunda. New York: HarperCollins.

Rivera, R. A. (2008). Introducción a las disciplinas espirituales AETH. Nashville: Abingdon.

Video: La soledad. Obtenido de


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