La Disciplina Del Estudio

Quiero comenzar narrándoles una serie de eventos en mi mente mientras hacia las lecturas de esta semana. Primero, comencé a ver el video de Martínez, J. R. (2008). Cuando lo vi me gustó mucho. Segundo, leí el libro de Rivera, R. A. (2008). Entonces dije; “esto está bueno”. Tercero, cuando leí el libro de Foster, R. (1988) ya estaba en la nubes, agarradito del cielo. El problema era que antes de comenzar las lecturas de esta disciplina ya estaba patinando en mi mente, tenía ideas preconcebidas. Por esto les quiero confesar que en mi arrogancia pensaba que esta disciplina la dominaba mejor que todas las otras. ¡Pero que sorpresa me ha dado la lectura de esta disciplina! Por supuesto, Foster, R. (1988) hablándome a mí, escribe: “…unos de los principales objetos de nuestro estudio debería ser nosotros mismo…” (p.89). Necesitaba cambiar mi actitud mental en este asunto. Esta actitud es también la incorrecta en la disciplina del estudio. Rivera, R. A. (2008) la llama una lectura contemplativa de las escrituras (p. 56).

Algo que tenemos que tener claro en esta disciplina del estudio es que “el primer libro y el más importante que debemos estudiar es la Biblia” (Foster, 1988). En esto estoy de acuerdo con Foster, R. (1988). Otro punto importante que nos dice Martínez, J. R. (2008) es que al igual que la meditación, esta disciplina recomienda memorizar las escrituras, para cambiar la mente a la obediencia. Pero esto no quiere decir que la disciplina de la meditación y la del estudio sean iguales, “…aunque se entrelazan y funcionan de manera concurrente… La meditación es devota: el estudio es analítico” La disciplina del estudio y la meditación son dos experiencias diferentes (Foster, 1988).

Yo creía que practicaba la disciplina del estudio en una forma adecuada o apropiada, pero a través de estas lecturas entiendo que estaba siendo superficial. Necesitaba unos pasos extras para profundizar en el estudio. Rivera, R. A. (2008) nos describe el estudio con cinco niveles de profundidad: (1) información, (2) el contexto, (3) mensaje del autor humano, (4) intención divina y (5) voz del Espíritu (p. 55-57). Esta última podría considerarse la más difícil y la que podría identificarse como disciplina espiritual (Rivera, 2008). Foster, R. (1988) nos muestra cuatro; (1) repetición, (2) concentración, (3) comprensión y (4) reflexión. Martínez, J. R. (2008) se acerca mucho a Foster, R. (1988). Personalmente, el comentario de Foster, R. (1988) sobre las normas intrínsecas y extrínsecas (p. 82) le da más fuerza a mi contexto y específicamente cuando habla de que “la experiencia  es la única manera en que podemos interpretar y relacionar lo que leemos” (p. 83). Todos mostraron la importancia de otros libros cristianos y no cristianos (clásicos) relacionados a la lectura.

En mi diario vivir la experiencia y la discusión como interacción es algo que voy a practicar más intencionalmente y compartirlo con la iglesia. Mi enfoque lo voy a traer desde esta perspectiva y compartirlo con los demás.

Referencias

Foster, R. (1988). Celebración de la disciplina: Hacia una vida spiritual más profunda. New York: HarperCollins.

Martínez, J. R. (2008) La Disciplina del estudio. Obtenido de: http://www.youtube.com/watch?v=l6UqXsd62g8&list=PL31690FAF930DA840&index=1&feature=plpp_

Rivera, R. A. (2008). Introducción a las disciplinas espirituales AETH. Nashville: Abingdon. 


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