La Disciplina de la Confesión

Martínez, J. R. (2008) nos presenta en su video dos puntos importantes a considerar en la confesión de pecados: (1) ¿Quién perdona? y (2) si es un vehículo de gracia. Con relación a la segunda, Foster, R. (1988) nos dice que la confesión es una disciplina, porque hay cosas que tenemos que hacer y una gracia, porque es Dios quien la da para que sea genuina (p. 152-153). Con relación a la primera pregunta, tenemos que tener el cuidado que no se convierta en un rito, sino en un acto del confesor. Nosotros como iglesia aplicamos la palabra, que es necesaria como inspirada por Espíritu Santo de Dios.

Mi pregunta sería a quien y en qué situación no le perdonaríamos un pecado a una persona. Yo no había pensado en eso y no he pasado por esta situación en mi tiempo como pastor. ¿Y qué de violaciones a la ley judicial? Mi actitud seria de siempre perdonar.

Como asunto practico, nos pregunta Foster, R. (1988): ¿a quién debemos de ir para la confesión? Esta persona la describe como; madura, espiritual, sabia, compasión, sentido común, capacidad de saber guardar confiabilidad y un sano sentido del humor (p. 161). ¡Ahora entiendo porque dejo esta disciplina para más tarde en su libro! Conlleva practicar las disciplinas internas y externas para poder hacer las corporales, de adentro para afuera. Martínez, J. R. (2008) nos dice que es bueno tener la disciplina del silencio en estos casos y estar seguros de la que persona haya explicado todo.

¿Y qué del confesor? San Alfonso Liguori nos dice que necesitamos un examen de conciencia, tristeza, y una determinación de evitar el pecado para una buena confesión (Foster, 1988). El examen de conciencia debe ser sobre los pecados internos y externos. Además de dejar que el Espíritu Santo nos redarguya. En la tristeza necesitamos cuidarnos que no esté fundada en nuestras emociones y que la tomemos en serio. “Esta tristeza es un asunto de la voluntad antes de las emociones” (Foster, 1988). Para que haya gozo y paz en nuestros corazones necesitamos dejar ese pecado. Todo esto traerá liberación (Martínez, 2008).

Personalmente, estoy de acuerdo con Martínez, J. R. (2008) con relación a la diferencia de confesión de pecados y hechos pasados. El buscar el perdón de Dios y perdonar a otros son dos cosas diferentes.

Esta disciplina la he practicado con muy pocas personas, no porque necesite menos perdón, sino porque soy bien selectivo al escoger a una persona. Pero el poder abrirme y confesar mi pecado ha sido liberador. De eso no he tenido dudas.

Para poder practicar esta disciplina necesito practicar mejor las disciplinas internas. Necesito escuchar la voz de Dios para mi vida. Tengo que cuidarme de no mostrar superioridad con el confesor.

 

Referencias

Foster, R. (1988). Celebración de la disciplina: Hacia una vida spiritual más profunda. New York: HarperCollins.

Martínez, J. R. (2008) La disciplina de la confesión. Obtenido de: http://www.youtube.com/watch?v=saNRcbExUFg


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